Arya es una perrita que fue atropellada mientras andaba sola y perdida por el monte, por suerte su accidente no fue mortal, pero ha tenido que ser operada porque se ha roto la pelvis. De momento está en una casa de acogida recuperándose, es algo tímida al principio, pero en seguida coge confianza y pide cariño. Es una perrita tranquila y adorable, a pesar de todo lo que ha pasado. Ahora busca un hogar de verdad y definitivo, donde la quieran y la valoren todo lo que se merece.