Esta pequeñita fue encontrada vagando por las calles, tenía mucho miedo y no se dejaba ayudar, pero gracias a alguien que no pasó de largo y luchó para hacerse con ella, Belfi ahora está protegida, con alimento y querida. A pesar de sus miedos está descubriendo la buena vida y el sofá, y no hay cosa que más le guste que unos buenos mimos tumbada en el sofá. Es un amor, cariñosa y sensible, solo le falta una familia de verdad y para siempre.