Christof y su hermano Liam a pesar de su cortísima edad saben bien lo que es temer por su vida, pues fueron rescatados de un incendio ocurrido en un poblado donde malvivían en las calles. Por fin están a salvo, calentitos y con la comida asegurada. Aunque han llegado un poco tímidos, tiene toda la pinta de que en un par de días estarán solicitando más mimitos, en cuanto sepan lo que son. Buscan una familia a la que completar y llenar de amor.