Esta pequeñaja tan salada la encontramos metida en un motor, nos avisaron por sus lamentos y estuvimos horas intentando rescatarla, por suerte, apareció el dueño del coche y nos abrió el capó. Ahora ya esta limpita y a salvo, y aunque aún está asustada se ve que va a ser una gatita súper divertida y mimosa, solo necesita que le enseñen que no todos los humanos quieren hacerle daño, si no todo lo contrario, anímate a mostrarle la magia de los mimos.