Esta pequeñaja se metió en el motor de un coche, no era capaz de salir y no paraba de llorar y llorar, gracias a su llanto pudimos rescatarla antes de que pasara algo peor. Está un poquito asustada aún, pero cada día va mejorando. Le encanta jugar con sus hermanitos adoptivos y dentro de muy poquito se pasará el día pidiendo mimos igual que ellos.