Este precioso gato tenía una familia, o algo así, porque algunos miembros no estaba de acuerdo con que fuera uno más y cada vez que podían le tiraba a la calle. Una vecina harta de verle siempre deambulando por las calles, llorando y con hambre, decidió hacerse cargo de él y nos avisó. Está muy flaquito y tenía el pelo tan enredado que hemos tenido que raparle. Él solo pide que le mimen, está deseando encontrar a alguien al que dar todo el amor que tiene guardado, y a cambio solo pide lo mismo, que le quieran, pero de verdad.