Este pequeño terremoto es Manchego, un gatito que rescatamos de la calle, estaba solito y no paraba de llorar. Ahora está a salvo y lo sabe, le encanta jugar con su compis y con todo el mundo, es muy cariñoso y simpático. Manchego es el remedio perfecto a un día aburrido y largo, la mejor y más maravillosa terapia contra todo lo malo.