Nao fue rescatado, junto a Obi, de las manos de un irresponsable (por no decir algo peor), que tenía a los perros en malísimas condiciones, los vecinos veían como estos perritos empeoraban cada día, más delgados, más desatendidos, a Nao se le caía el pelo de la desnutrición. Denunciaron la situación y al fin conseguimos sacarlos de allí. Aunque llegaron algo asustados porque no entendían que estaba pasando, poco a poco se dan cuenta que ya están a salvo. Ahora solo les falta una familia que les demuestre lo que es el amor de verdad y puedan sentirse seguros el resto de sus vidas.