Esta preciosa galguita viene de una vida de abusos, de utilizarla como si fuera un objeto, no ha sentido el amor que debería tener todo ser vivo. Por suerte su verdugo decidió entregarla y ahora está en un lugar donde siempre se la valorará y cuidará, donde no permitiremos que nadie más le haga daño. Esta vida le ha llevado a ser tímida, le cuesta mucho confiar y hay que trabajar con paciencia y dedicación para que se pueda sentir segura del todo.